El Caribe tectónico

por Daniel A. Laó Dávila

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Placa del Caribe

Mapa mostrando la Placa del Caribe sus bordes y las placas adyacentes (Base topográfica y batimétrica de GeoMapApp, 2018).

La litósfera es la capa rocosa exterior de la Tierra. Es una capa quebradiza con un espesor promedio de 100 kilómetros que está compuesta por la corteza y parte del manto de la Tierra. También está dividida en muchas placas que se mueven chocando, separándose y deslizándose unas con otras en sus bordes. Una de las placas más pequeñas de la Tierra, la Placa del Caribe, está rodeada por las placas de Norteamérica, Suramérica, Cocos y Nazca. El Mar Caribe está en su centro y yace sobre una corteza gruesa de basalto y gabro. La parte de tierra firme y los bordes de esta placa están compuestos por las Antillas Mayores (excepto Cuba), las Antillas Menores y Centroamérica, desde Panamá hasta el sur de Guatemala. Los terremotos y volcanes que ocurren en sus bordes son una muestra del dinamismo de la Placa del Caribe.

La Placa del Caribe tiene sus orígenes en la región que hoy día es el Océano Pacífico. Allí comenzó el volcanismo y la sedimentación que formaron las rocas más antiguas de la placa. La separación entre las placas de Norteamérica y Suramérica durante el rompimiento de Pangea (hace más de 170 millones de años atrás) y sus movimientos generales hacia el oeste creó un espacio que fue ocupado por la Placa del Caribe. La entrada de la placa a ese espacio produjo muchos eventos de deformación de las rocas, especialmente en las Antillas Mayores, en el norte de Suramérica y en Centroamérica. Se sospecha que el fondo oceánico caribeño se formó por un evento masivo de erupción de lava hace más de 90 millones de años atrás.

Las Antillas Mayores representan la historia geológica y tectónica entre las placas de Norteamérica y del Caribe. Puerto Rico, La Española y Jamaica están en una zona de deformación entre las dos placas. Sin embargo, Cuba es parte de la Placa de Norteamérica y solo su costa del sureste está en el borde con la Placa del Caribe. Por otro lado, Puerto Rico y La Española están pilladas entre las dos placas y están siendo comprimidas mientras la Placa de Norteamérica se desliza en dirección suroeste debajo de la Placa del Caribe. La Española está sufriendo más esta deformación como se puede ver por sus montañas más altas y las numerosas fallas geológicas que la atraviesan. Las velocidades de movimiento tectónico de Puerto Rico y La Española son distintas haciendo que la corteza se desgarre entre medio de ellas en el Pasaje de la Mona.

Las Antillas Menores, cerca del borde oriental de la Placa del Caribe, son en su mayoría producto del volcanismo. Las placas de Norteamérica y Suramérica son más densas que la Placa del Caribe, lo que causa que se hundan debajo de la Placa del Caribe en los bordes de placas convergentes. Las altas temperaturas a profundidad hacen que se libere agua de las placas que están hundiéndose.  El agua liberada, en forma de vapor, baja la temperatura de derretimiento de las rocas sobre ellas en el manto. Este cambio produce el derretimiento de las rocas del manto formando magma que luego sube a través de la corteza y llega a la superficie como lava y cenizas formando los volcanes. Gracias a este proceso, hay por lo menos 9 volcanes recientemente activos en estas islas.

El volcanismo ocurre de la misma manera en el borde occidental de la Placa del Caribe en Centroamérica. En este caso la Placa de Cocos se hunde debajo de la Placa del Caribe. Históricamente, al menos 24 volcanes han estado activos en este borde de placa.

El borde sur de la Placa del Caribe atraviesa el norte del continente Suramericano. El movimiento entre las dos placas es lateral (el Caribe moviéndose hacia el este) y, al igual que en las Antillas Mayores, no crea volcanismo. Pero sí crea fallas geológicas y cadenas montañosas en esta región.

El dinamismo de la Placa del Caribe levanta islas sobre el mar, forma montañas y valles fértiles. A la misma vez crea terremotos y volcanes. Estos dos fenómenos representan dos de los peligros geológicos más importantes en la región. Solo estudiando el marco tectónico del Caribe podremos apreciar la formación de nuestras tierras y entender por qué y dónde ocurren terremotos y volcanes que ponen en peligro nuestras vidas y propiedades.

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Un recorrido de la geología de Puerto Rico

por Daniel A. Laó Dávila

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Para apreciar la historia natural de Puerto Rico hay que empezar por la geología. ¿Cómo podemos aprender del origen de Puerto Rico, su formación y sus cambios a través del tiempo? Hay que visitar afloramientos de rocas en las montañas, ríos y costas para encontrar claves de su pasado. Por esta razón, hicimos un recorrido de la geología de Puerto Rico en un día.

Comenzamos visitando las rocas más jóvenes de la isla. En la costa de Isabela vimos como la arena, movida por el viento, se depositaba en capas formando dunas, un proceso activo hoy día. También observamos unos depósitos más antiguos de dunas de unos cientos de miles de años de formación donde las capas de arena ya se habían endurecido y litificado. No muy lejano a este sitio visitamos un corte de rocas al lado de una carretera donde pudimos ver capas de roca caliza llenas de fósiles de erizos y almejas. Estas capas son de entre 5 y 20 millones de años de antigüedad y forman parte de las rocas calizas del norte de Puerto Rico que van desde Aguadilla hasta Loíza y que yacen sobre las rocas volcánicas de Puerto Rico más antiguas que forman el eje central de la isla.

Para ver estas rocas volcánicas, podemos visitar muchos lugares en el centro montañoso de la isla. Visitamos afloramientos de rocas sedimentarias expuestas desde la costa de Rincón hasta Ponce que están compuestas de granos de rocas ígneas. Estas rocas de 40 a 49 millones de años de edad se formaron en una cuenca marina cercana a volcanes. Las rocas de sedimentos volcánicos están deformadas exhibiendo pliegues y fallas. Esa deformación no se encuentra en las rocas calizas más jóvenes que yacen sobre ellas, lo que sugiere que la deformación de las rocas más antiguas ocurrió antes de la formación de las rocas calizas.

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Rocas sedimentarias de granos volcánicos deformadas en Ponce.

Para ver la transición entre las rocas calizas e ígneas, tomamos la carretera de Arecibo hasta Utuado. Pasando los mogotes y sumideros de la región kárstica, vimos las rocas volcánicas debajo de las rocas calizas. También visitamos un afloramiento cerca del Río Grande de Arecibo en donde las rocas expuestas son ígneas intrusivas. En otras palabras, rocas que se formaron bajo la superficie cuando el magma se acumuló debajo de algún volcán hace aproximadamente 70 millones de años. Deducimos un origen intrusivo ya que los cristales en la roca ígnea son grandes y esto representa que el magma debajo de la superficie tuvo mucho tiempo para enfriarse y solidificarse. En cambio, la lava se enfría y solidifica en un tiempo corto en la superficie de la tierra. Es tan corto ese tiempo que los cristales no crecen o son muy pequeños en la lava solidificada.  Además, vimos que estas rocas intrusivas están muy deformadas. Las rocas ígneas intrusivas de esta región representan las fuentes del material ígneo que formó algunos de los volcanes de Puerto Rico del pasado.

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Roca ígnea intrusiva en Utuado.

En el suroeste de Puerto Rico, vimos las rocas más viejas de la isla y del Caribe. En las montañas de Cerro Las Mesas, Monte del Estado, Sierra Bermeja, y cerca del Río Guanajibo (entre Mayagüez, Maricao, Cabo Rojo, San Germán, Sabana Grande y Lajas) hay afloramientos de serpentinita, rocas que se formaron a profundidad en el manto de la Tierra y que gracias a los movimientos en los bordes de las placas tectónicas fueron empujadas hasta llegar a la corteza y a la superficie, donde están hoy día. En el área de Sierra Bermeja, estas rocas metamórficas están mezcladas con rocas sedimentarias que se formaron en el suelo oceánico en el área de lo que hoy día es el Océano Pacífico. Estudios de fósiles indican que estas rocas se formaron de 170 a 195 millones de años atrás, antes de la formación de la Placa del Caribe.

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Serpentinita: roca del manto metamorfizada.

Terminamos nuestro recorrido en las rocas calizas de la región del sur, expuestas desde el área del Faro de Cabo Rojo hacia Juana Díaz al este. Estas rocas son jóvenes y yacen sobre las rocas volcánicas y metamórficas del suroeste de la isla. Las rocas vistas en este recorrido indican que Puerto Rico está compuesto 1) de pedazos antiguos del manto y la corteza terrestre, 2) de rocas ígneas que indican que hubo volcanismo, y 3) de rocas formadas bajo el mar y en las costas. A través de su historia, las rocas fueron deformadas y levantadas ya que se formaron junto al borde de placas. Hacer este recorrido es fácil y podemos hacerlo en un día. Solo hay que salir al campo y visitar las rocas.

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Roca Caliza en Cabo Rojo.

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CHARLAS ¡CIENCIA BORICUA!: PUERTO RICO, ¿LA PUNTA DE UN VOLCÁN?, SAN JUAN, PR

Date:

Saturday, 26 March 2016 – 10:00am

Location:

Museo de Vida Silvestre de San Juan, 1075 Ave John F Kennedy, San Juan, 00920, Puerto Rico

Ciencia Puerto Rico invita a maestros, estudiantes y miembros del público general a asistir a la siguiente charla educativa:

Puerto Rico, ¿la punta de un volcán?

Científicos: Dr. Pablo Llerandi

Sobre la charla: El Dr. Pablo Llerandi es Profesor en el Departamento de Ciencias Físicas de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. Se especializa en geología y educación científica y ha publicado sus trabajos en reconocidas revistas científicas. También ha publicado numerosos ensayos sobre ciencia para el público general en El Nuevo Día, su blog Ciencias Terrestres, Geología y Puerto Rico y en el libro ¡Ciencia Boricua! Pablo nos hablará sobre los orígenes del archipélago puertorriqueño. ¿Sábías que la isla de Puerto Rico nació en el Pacífico?…

Maestros K-12 podrán recibir certificación de horas de desarrollo profesional

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Geología, la ciencia nuestra de todos los días

por Pablo A. Llerandi Román

Publicado originalmente en el libro ¡Ciencia Boricua! Ensayos y anécdotas del científico puertorro, 2011, Consejo para el avance en Puerto Rico de la innovación y la investigación científica, Editorial Callejón, 228 p. (http://www.cienciapr.org/en/book-ciencia-boricua)

Meteorización de rocas produce el suelo.

Meteorización de rocas produce el suelo.

 

A los puertorriqueños nos gusta comenzar el día alegremente. Diariamente vamos a la cocina, tomamos los utensilios e ingredientes de comida y preparamos un rico desayuno que saboreamos acompañado de una tacita de café colao. También escuchamos la radio y leemos el periódico. Al salir en el carro a estudiar o trabajar, observamos el paisaje urbano y rural. Dondequiera vemos la huella de los avances tecnológicos, desde los utensilios de cocina, hechos de metal o plástico, hasta el papel del periódico, las autopistas, los celulares, los carros, la gasolina y las computadoras.

Para nosotros los geólogos, todos estos elementos, incluyendo la comida, tienen un factor en común: provienen de las rocas y los minerales. Sí, así como lo oye, de las rocas y minerales. Algunos pensarán que estoy loco o que soy un fanático de la geología. Aunque tengo que aceptar que es posible que tengan razón, en esta ocasión los reto a pensar sobre el origen de los materiales que utilizamos, lo que consumimos, y sobre el significado de las rocas y minerales en nuestras vidas. Al final de este ejercicio de reflexión y aprendizaje entenderemos la geología como lo que es: una ciencia fascinante con la que nos relacionamos diariamente.

Para conocer la relación de la geología con nuestro diario vivir, debemos entender los procesos que producen y transforman a las rocas y minerales. Es importante saber que las rocas cambian constantemente. Una vez las rocas se forman en ambientes específicos de la superficie y el interior del planeta, se trasladan a nuevos ambientes (o los ambientes de formación cambian). Estos cambios ocurren mediante procesos relacionados con las diferencias en la densidad, temperatura y presión de los materiales en los distintos ambientes, y también se deben al movimiento de las placas tectónicas. Los cambios producen condiciones e interacciones con otras rocas, agua y gases presentes en el nuevo ambiente. Como resultado, los minerales, componentes esenciales de las rocas, se ajustan a los cambios transformándose en minerales distintos. Cuando esto ocurre en la superficie del planeta, se producen sedimentos y suelos mediante la meteorización.

La meteorización física es un proceso en el que las rocas se rompen en fragmentos más pequeños. La meteorización química es un proceso de transformación de los minerales que componen las rocas y sedimentos mediante la interacción con el agua, la atmósfera y los productos de organismos vivos. Los minerales, al ser meteorizados, se transforman en minerales nuevos y más estables. La meteorización produce suelos que se forman en el mismo lugar donde las rocas y los sedimentos fueron meteorizadas. Los suelos están compuestos de material biológico, agua, aire y minerales. El tipo de suelo y su calidad dependen de las rocas, los organismos y la influencia de las condiciones atmosféricas, geológicas y geográficas presentes en el lugar de su formación.

Seguramente algunos se preguntarán: ¿Cómo se relaciona todo esto con nuestro diario vivir? Vamos a ver. El suelo produce el café que tomamos en la mañana. También produce los vegetales, especias, granos, frutas y viandas que consumimos a diario. Las gallinas, los cerdos, las vacas y otros animales que comemos se alimentan de productos derivados del suelo. Además, la materia vegetal y animal depositada en el suelo es descompuesta por microorganismos y sirve de fertilizante valioso que utilizamos para mejorar la producción agrícola. En otras palabras, el suelo y sus procesos nos obsequian los productos de consumo que encontramos en los supermercados, placitas y guagüitas para nuestro deleite.

Entender el origen de los suelos no sólo nos permite conocer de dónde viene lo que consumimos, sino que también nos ayuda a tomar acción sobre diversos aspectos relacionados con el cambio climático global, posiblemente uno de los mayores retos que enfrentamos como sociedad. Espero que la conexión entre los suelos y nuestra sociedad haya quedado clara. Entonces, ¿cuál es el papel de las rocas?

Las rocas son fundamentales en el desarrollo de los suelos, si no se meteorizaran, no tendríamos suelos; y sin suelos, posiblemente no hubiésemos evolucionado biológicamente y socialmente como lo hemos hecho. Igualmente, desde los comienzos de la evolución humana, las rocas y sus componentes han servido como herramientas, como objetos venerados por su simbolismo cultural y ecológico y se han utilizado como fuente de materia prima y energía. Hoy en día es difícil pensar en nuestras posesiones materiales sin tener en cuenta su origen relacionado con las rocas. Los plásticos y metales que dan vida a la tecnología que utilizamos, se originan en los hidrocarburos extraídos en campos petroleros y en las minas alrededor del mundo.

Las minas de Puerto Rico no son la excepción. En el pasado se extrajo guano en Isla de Mona; plata y plomo en Guayama; plata y oro en San Germán; oro y cobre en El Yunque; manganeso en Juana Díaz; hierro en Juncos y cobre en Naguabo, desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XX. Estas actividades están directamente relacionadas a con la economía global, de la que Puerto Rico es parte integral.

También es necesario reconocer que las rocas y minerales no sólo son una fuente de recursos económicos y tecnológicos. Por ejemplo, luego de que se identificaran yacimientos de cobre y otros metales entre Utuado y Adjuntas, a finales de la década del cincuenta, algunas compañías mineras propusieron desarrollar más de quince fosas de extracción. Estas fosas y los productos de la minería a cielo abierto iban a cambiar significativamente la geografía y calidad ambiental de Puerto Rico. Pero, a mediados de los años noventa, luego de muchos años de lucha, el pueblo se unió en una protesta masiva que dio lugar a un proyecto de ley que prohibía la minería a cielo abierto en Puerto Rico. En este caso, el patrimonio ambiental y cultural pudo más que el desarrollo económico. Hoy en día, el Bosque del Pueblo en Adjuntas representa esa otra cara de la geología puertorriqueña: el valor simbólico de nuestras rocas. Valor que tanto tuvieron presente nuestros indígenas al elaborar sus petroglifos, cemíes y aros líticos.

La geología está en todas partes, desde los recursos que utilizamos para el desarrollo tecnológico, hasta el patrimonio cultural de nuestro pueblo. La próxima vez que estudien o admiren una roca o mineral, recuerden que están utilizando conocimientos milenarios adquiridos a través de la ciencia nuestra de todos los días.

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Cambios climáticos y el calentamiento global

por Daniel A. Laó Dávila

Publicado originalmente en El Nuevo Día y en el libro ¡Ciencia Boricua! Ensayos y anécdotas del científico puertorro, 2011, Consejo para el avance en Puerto Rico de la innovación y la investigación científica, Editorial Callejón, 228 p. (http://www.cienciapr.org/en/book-ciencia-boricua) Playa

El derretimiento de los glaciares continentales es uno de los efectos del aumento de temperatura de la atmósfera. Aunque la pérdida de hielo esté ocurriendo lejos de Puerto Rico, la ausencia de glaciares en la Isla no la exime de los efectos del calentamiento global. Y es que la atmósfera, los océanos, las rocas y la vida son sistemas que están interconectados y que son muy sensibles a cambios entre ellos.

Muchos cambios climáticos han ocurrido a través de la historia de la Tierra. Ejemplos de éstos son las diferentes épocas glaciares, siendo la última hace aproximadamente 12,000 años atrás. Variaciones en la configuración de los continentes, aperturas y cierres de cuencas oceánicas y levantamientos de cadenas montañosas por movimientos en las placas tectónicas han cambiado el clima en el pasado. El clima también se ha afectado por alteraciones leves en la órbita de la Tierra y por cambios en la intensidad del Sol. Pero estos cambios mencionados se han dado en ciclos de millones, cientos de miles y miles de años. El cambio abrupto en el clima de la Tierra en años recientes ha sido ligado a la actividad humana en la Tierra.

El calentamiento global es el aumento en la temperatura promedio de la atmósfera y de los océanos en años recientes[,] y proyectado al futuro. Los gases de efecto de invernadero, como el dióxido de carbono y el metano, que ocurren naturalmente, atrapan la radiación solar en la atmósfera y hacen que ésta se caliente. Aunque la presencia de estos gases en la atmósfera es normal, su abundancia puede ser perjudicial para el estilo de vida que vivimos.

Los científicos han estudiado este aumento de temperatura en el último siglo y coinciden en que la inyección de grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera por parte de la quema de combustibles fósiles en las plantas de carbón, industrias, actividades agrícolas y transporte desde el año 1800 hasta ahora, ha elevado la temperatura de la atmósfera y, por consecuencia, del océano.

Los efectos del calentamiento global son varios y pueden cambiar la forma en que vivimos. El derretimiento de los glaciares de Groenlandia y la Antártida puede causar que el nivel del mar suba de 0.5 a 2 metros en el próximo siglo. El aumento del nivel del mar erosionaría las playas más rápidamente y aumentaría la salinidad de los acuíferos costeros. Además, aumentarían las inundaciones costeras. Esto representa un peligro para nuestras ciudades y pueblos que se han esparcido hacia las costas y donde aumenta la construcción en ellos.

El aumento en temperatura del océano también crearía más tormentas y huracanes, lo que afectaría nuestra infraestructura. La vida marina también estaría afectada, especialmente los corales que son muy sensitivos a los cambios de temperatura del mar. Los daños a los corales afectarían la pesca y el turismo.

El cambio en temperatura de la atmósfera también afectaría la agricultura, especialmente las cosechas que dependen de temperaturas frescas para sobrevivir, como el café. Además aumentaría la pérdida de humedad del suelo en áreas secas.

Aun así podemos disminuir los efectos del calentamiento global, si empezamos a actuar ahora. Al conservar energía en nuestros hogares, trabajos y transporte, disminuimos las emisiones de dióxido de carbono producidas por la quema de combustibles fósiles.

En fin, muchos países han tomado medidas para disminuir las emisiones de gases de invernadero. Puerto Rico no tiene que ser el último que lo haga y aporte al bienestar de nuestra sociedad.

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Placas tectónicas, terremotos y maremotos

por Daniel A. Laó Dávila

Publicado originalmente en el libro ¡Ciencia Boricua! Ensayos y anécdotas del científico puertorro, 2011, Consejo para el avance en Puerto Rico de la innovación y la investigación científica, Editorial Callejón, 228 p. (http://www.cienciapr.org/en/book-ciencia-boricua)

Placas Tectónicas

¿Alguna vez te has despertado de la cama al sentir vibraciones parecidas a las producidas por un camión? ¿O tal vez has visto los cuadros de tu casa caer de las paredes y escuchado un ruido fuerte, a la misma vez de sentir fuertes vibraciones? No pienses que es un gigante despertándose. Lo más probable es que estás sintiendo uno de muchos terremotos que ocurren a diario en Puerto Rico.

Si has sentido un terremoto, has sido testigo de un proceso muy importante en la Tierra. La Tierra está dividida internamente en diferentes capas rocosas, cada una con diferentes propiedades físicas y químicas. Las capas rocosas superiores, aproximadamente los primeros 100 kilómetros, están divididas en fragmentos que se mueven entre sí y que llamamos placas. En sus bordes, las placas pueden chocar unas con otras, separarse unas de otras o moverse de lado a lado. Puerto Rico, junto a La Española y Jamaica, se encuentra en el borde entre las placas del Caribe y de Norteamérica. En este borde de placa las rocas chocan entre sí, en vez de moverse de lado a lado. Por consecuencia, Puerto Rico se encuentra en una zona donde más rompimientos de rocas ocurren debido a estos movimientos de placas.

El  rompimiento de rocas ocurre a lo largo de superficies llamadas fallas. Las fallas pueden encontrarse en la superficie o a gran profundidad. Cada vez que se rompen las rocas, se libera mucha energía por medio de ondas que se propagan en todas las direcciones. Muchas veces es tanta la energía que se libera, que la sentimos en la superficie. Las ondas que se propagan tienen diferentes propiedades. Las primeras ondas en producirse, llamadas ondas P (primarias), se comprimen en la dirección de propagación. Las ondas S (secundarias) llegan después de las ondas P, y se comprimen perpendicularmente a su dirección de propagación. Si el terremoto es bastante fuerte, también se pueden producir ondas superficiales que son las más lentas en propagarse.

La mayoría de los terremotos cercanos a Puerto Rico ocurren en fallas mar adentro en las regiones de la Fosa de Puerto Rico (al norte de la Isla) y en la región de Sombrero (al noreste de la Isla). Esto quiere decir que hay muchos terremotos que no sentimos porque ocurren lejos de la Isla. Pero, hay eventos de rompimiento de rocas en esas regiones, que sentimos porque liberan mucha energía y están cercanos a la superficie. Los más cercanos a la superficie podrían sacudir el fondo marino y producir un maremoto.

Un maremoto (también conocido como “tsunami”, palabra originada del japonés) es una perturbación del mar a consecuencia de un desplazamiento del fondo marino que podría causar inundaciones en las costas. Las fallas submarinas alrededor de Puerto Rico son fuentes potenciales de maremotos. Como ejemplo, en el año 1918 ocurrió un terremoto de gran magnitud que ocasionó una perturbación en el suelo marino al noroeste de Aguadilla. Se formó un maremoto que inundó las costas del oeste de Puerto Rico y ocasionó muchos daños a su paso. Este suceso nos indica que tenemos que estar preparados para un posible maremoto en el futuro. Podemos estar más seguros, si nos preparamos y si seguimos las instrucciones de las organizaciones de manejo de emergencias luego de un terremoto.

Los terremotos pueden ser dañinos, si se libera mucha energía y si ocurre cerca de la superficie. Las vibraciones pueden ser tan fuertes, que rompan casas, edificios y carreteras. Por lo que, en caso de un terremoto, hay que actuar rápidamente y cubrirse debajo de algún mueble, como la cama o escritorio. También es importante que en las escuelas y en los hogares se tengan mochilas de emergencia que contengan objetos de primeros auxilios, por si hay que ayudar a algún herido.

No hay que tener miedo a los terremotos y a los maremotos. Sólo hay que estar listos y preparados, en caso que ocurran. Cada vez que sintamos las vibraciones ocasionadas por un terremoto y ver que estamos sanos y salvos, podemos entonces apreciar que estamos sintiendo el continuo movimiento de las placas tectónicas en la Tierra.

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Sierra Bermeja: testimonio de historia boricua

por Daniel A. Laó Dávila

Publicado originalmente en El Nuevo Día y en el libro ¡Ciencia Boricua! Ensayos y

anécdotas del científico puertorro, 2011, Consejo para el avance en Puerto Rico de la innovación y la investigación científica, Editorial Callejón, 228 p. (http://www.cienciapr.org/en/book-ciencia-boricua)

Sierra Bermeja

Sierra Bermeja

Sierra Bermeja es una cordillera localizada al sur del Valle de Lajas que ocupa parte de los municipios de Cabo Rojo y Lajas. Aunque esa región es más conocida por rumores de ovnis, presencia de monos, la base del aerostato, rodeos y cosechas de orégano, pocos saben que sus rocas guardan información científica valiosa. Y es que en Sierra Bermeja se encuentran las rocas más antiguas de Puerto Rico y unas de las más antiguas de la región del Caribe. La información recopilada de Sierra Bermeja nos relata una historia geológica que comienza hace aproximadamente 195 millones de años y sugiere que hubo una colisión entre las placas tectónicas del Caribe y Norteamérica.

Las rocas de Sierra Bermeja consisten en una mezcla de rocas formadas por sedimentos (rocas sedimentarias), rocas formadas de magma y lava (rocas ígneas), y rocas alteradas por altas temperaturas, presiones y fluidos (rocas metamórficas). Estas rocas se formaron en la corteza oceánica, una capa de rocas de aproximadamente 5 kilómetros de espesor que se encuentra debajo del fondo oceánico; y en el manto, capa de rocas que se encuentra debajo de la corteza oceánica. Entre las rocas sedimentarias se encuentra el pedernal, una roca rojiza muy dura compuesta por sílice y que se forma a grandes profundidades submarinas. Es por el color rojizo del pedernal y sus derivados de donde proviene el nombre de Sierra Bermeja y, posiblemente, del municipio de Cabo Rojo.

El profesor Johannes Schellekens, del Departamento de Geología en la Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez, y su equipo de trabajo, encontraron fósiles microscópicos de aproximadamente 195 millones de años en los pedernales de Sierra Bermeja. Estos fósiles pertenecieron a un grupo de organismos proveniente de la región donde ahora se encuentra el Océano Pacífico. Esto indica que las rocas más antiguas de Puerto Rico se formaron en el ámbito del Océano Pacífico y no en el Mar Caribe.

La disparidad entre el lugar de origen de estas rocas y su actual localización se puede explicar con los movimientos de las placas tectónicas.  La capa exterior de la Tierra está dividida en placas rígidas que se mueven a velocidades diferentes entre sí. Las rocas de Sierra Bermeja nos indican que la Placa del Caribe (donde está Puerto Rico) se formó al oeste de la Placa de Norteamérica. Por lo tanto, las rocas de la sierra, junto a las demás rocas de la Placa del Caribe en aquel entonces, se han desplazado lentamente hacia el este en relación con la Placa de Norteamérica. Este movimiento ha ocurrido desde la formación de la Placa del Caribe hasta el presente.  La presencia de rocas metamórficas y rocas formadas en el manto, que ahora se encuentran en la superficie, ha llevado a los geólogos a pensar que una colisión entre la Placa del Caribe y la Placa de Norteamérica ocurrió aproximadamente hace 100 millones de años. Esa colisión creó los cimientos de Puerto Rico y de las demás Antillas Mayores.

Además de tener un valor geológico, Sierra Bermeja tiene otras riquezas importantes para nuestro patrimonio nacional. Allí habitan varias especies de aves y plantas en peligro de extinción. También se han encontrado yacimientos indígenas donde algunas de las herramientas halladas están hechas de pedernal. Por estos atributos de nuestra historia natural y cultural, debemos festejar lo que nos brinda Sierra Bermeja y conservar el área para el disfrute de futuras generaciones.

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